Viñas de Chile elegidas dentro de las 50 mejores del mundo

La tecnología aparece como un tema fundamental para una industria dinámica, en constante búsqueda de las mejores herramientas para adquirir un fuerte liderazgo en términos de calidad y un alto crecimiento en comparación con el experimentado por sus principales países competidores.

Entre 2006 y 2018, las exportaciones del sector vitivinícola nacional tuvieron un crecimiento anual de 12%, sólo comparable al experimentado por la industria del vino en Australia. Dentro de esta cifra, es relevante el aumento de las exportaciones a la Unión Europea. En el mismo período, los envíos experimentaron un crecimiento anual promedio de 15% en volumen, transformando a Europa en su principal destino.

Los factores determinantes

Las innovaciones y la transferencia en tecnología. La adquisición del saber hacer europeo, la viticultura de precisión, las investigaciones y el desarrollo de la cepa carmènere son sólo algunos de los muchos ejemplos.

Pero la alta competitividad de otros mercados, nos obliga a no descansar y a pensar en nuevos desafíos. El precio de los vinos chilenos que llegan a su principal destino - la Unión Europea- evolucionó menos de 10 centavos en 10 años, un aumento bastante poco significativo, sobre todo si se compara con su valor que tiene en otros mercados.

Un segundo reto tiene que ver con que sólo el 27% de las viñas exportadoras son empresas de menor tamaño.

Cómo incentivar la internacionalización de las PyMES vitivinícolas, cómo modificar el patrón de vino bueno y barato que se asocia a la producción del país. La clave nuevamente es tecnología. Entendemos este concepto como todos aquellos productos, servicios, herramientas y procedimientos que tienden a optimizar el resultado de las cadenas de valor.

La biotecnología y la caracterización de los valles son pasos imprescindibles. Sin embargo, a partir de un estudio que realizamos acerca de las brechas tecnológicas en este rubro, sabemos que la tarea más urgente es ser capaces de vincular la producción con el consumidor final: intensificar la tendencia a desarrollar vinos de alta calidad para mejorar los precios, optimizar los sistemas de distribución y fortalecer los sistemas asociativos.

Debemos innovar en todas las fases del proceso que va desde los viñedos a las copas. Esa es la importancia de encuentros como Vinitech y la rueda de negocios que en el marco de esta feria, pudo realizarse a través del Centro de Enlace para la Innovación, IRC Chile, red europea creada para promover la innovación y la competitividad, especialmente entre las pequeñas empresas, conectando conocimiento, tecnología y personas. Debemos trabajar por lograr los mejores insumos, los mejores sistemas productivos y las mejores estrategias de marketing para el vino chileno.

Catalina Ferrer
Soy consultora en Comunicación Digital. Me he desempeñado como redactora en diversas agencias y medios digitales.
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