Las Mipyme y el salario mínimo

La actual discusión sobre el salario mínimo es un buen momento para que los empresarios de las Mipyme podamos dar nuestra visión respecto de los impactos que éste tiene sobre el sector. La reflexión no sólo es importante porque nosotros damos la mayor parte del empleo, además porque –una vez más- políticos, dirigentes y economistas; ajenos al sector, enarbolan banderas en defensa de las Pyme sin conocer la realidad.

Para el sector que representamos (medianos, pequeños, microindustriales, de servicios y artesanos) el salario mínimo es el piso en la estructura salarial del sector privado, de forma tal, que los trabajadores de menores ingresos puedan mejorar sus salarios, al menos, en la misma proporción que los trabajadores de más altos ingresos. Al mismo tiempo, constituye una base de ingresos que debe permitir que las personas cubran sus necesidades básicas.

¿Cuál es la realidad de la Empresa de Menor Tamaño (EMT), en relación a los salarios?

Para responder a esta pregunta, es importante hacer distinciones entre los tipos de empresas, porque el impacto es muy distinto, no sólo en la forma, sino también en el fondo.

Las empresas pequeñas y medianas, pagan salario mínimo a quienes ingresan sin calificación al mundo laboral. Realizada la capacitación para el puesto de trabajo (costeadas por las EMT) lo primero que se produce entre el empleador y el trabajador es subir sus ingresos, pues ya dejó de ser aprendiz y pasa a ser "maestro" y -como es lógico- los "maestros" no trabajan por el mínimo. Además, el trabajador que aprendió un oficio puede entonces conseguir un trabajo mejor remunerado, entonces el empleador, para no "perder lo invertido", normalmente accede a las peticiones. O sea hay una "negociación no colectiva" al interior de la EMT.

La situación en la microempresa es diametralmente distinta; más de la mitad de quienes aparecen cómo microempresarios, corresponden al autoempleo o trabajo por cuenta propia. Y en este sector, da lo mismo cuál sea el valor del salario mínimo.

Otro gran porcentaje de los que aparecen cómo Mipyme son empresas de origen familiar, en las cuáles tampoco el tema del sueldo mínimo es relevante, pues el negocio sustentado a través del trabajo familiar, permite la subsistencia del grupo. Finalmente al tercer segmento, se le puede aplicar lo señalado a las medianas y pequeñas.

Para finalizar podemos decir que en la mayoría de nuestras empresas, aparte del sueldo mínimo, y para mejorar la productividad laboral, se cancelan bonos de productividad permanentemente. Por lo tanto, entendemos el tema del sueldo mínimo cómo lo que es: una base.

Además, es importante reconocer el efecto circular del salario mínimo: la gran mayoría de nuestras empresas están orientadas a satisfacer demanda interna y desde esa perspectiva el ingreso de nuestros potenciales clientes (nuestros propios trabajadores), es muy importante. Es decir, mayores salarios implican mayores ventas.

Respecto del porcentaje de aumento, creemos que debieran ser similares a las expectativas de inflación y de crecimiento de la economía. Y que el incremento debiera ser gradual y ojala plurianual.

Finalmente, es importante considerar que la discusión sobre los "pisos" sociales mínimos se dan en el contexto de un país que crece. Pero nuestra realidad indica que el fruto del crecimiento no es compartido y se van generando enormes brechas de desigualdad; en dónde la distribución del ingreso es una de las más desiguales del mundo y dónde los sectores de menores ingresos somos muchas veces excluidos de la discusión.

Por eso es que hemos venido invitando a realizar una reflexión sobre el salario mínimo que considere a todos los sectores, pero, claro, sin que ésta sirva de excusa o derive en una especie de instrumento para generar ventajas políticas o ideológicas.

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