Pymes que se atrevieron con la independencia energética

Uno de los grandes desafíos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas es el alto costo de la energía. En este sentido, invertir en un sistema de generación alternativo se hace cada vez más atractivo, tanto para cubrir sus necesidades energéticas como para inyectar energía al sistema interconectado. Estos son algunos casos de empresas que han optado por ese camino.

Lechería solar

En la comuna de Angol, en la Región de La Araucanía, se encuentra la lechería del Fundo Miraflores, que instaló el año 2019 una planta fotovoltaica de 65 kW de potencia y que genera aproximadamente el 40% del requerimiento de energía eléctrica de la lechería.

Esa energía, que antes era suministrada por una distribuidora eléctrica, impactaba fuertemente los costos operacionales de la empresa. Ahora, en cambio, es generada en el mismo lugar, utilizando simplemente la radiación solar.

“Nosotros tenemos un costo energético importante que es regar todas las praderas, y la curva de producción de energía solar es supermarcada y fuerte entre octubre y abril, y es justamente en esos meses que tenemos que regar de forma continua, entonces cuando más demandas luz, es cuando más puedes generar”, asegura Jorge Cortés, administrador de la lechería.

Esto surgió cuando la empresa mostró interés por invertir en un sistema de generación no contaminante que le asegurara precios más bajos por el consumo energético. En ese contexto, se propusieron desarrollar la planta fotovoltaica, proyecto que presentaron a una línea de financiamiento Corfo. La institución apoyó con un 49% de la inversión, la lechería, un 46%, y la empresa que implementó el proyecto, un 5%.

Alrededor de $ 60 millones gastaban anualmente en energía antes de instalar los paneles fotovoltaicos. Hoy, ese costo se redujo a $ 47 millones, aproximadamente, lo que significa un ahorro mensual de $ 1 millón.

Cortés cuenta que la nueva instalación les ha permitido regar una gran cantidad de campo. “Hoy cuesta que te den más kilos de potencia para las fábricas y, como nosotros tenemos mayor potencia instalada, hemos ampliado los motores eléctricos, lo cual nos ha permitido regar 155 hectáreas”, describe. Del total de energía generada, un 70% es consumido por la lechería, y un 30% es inyectado a la red. “Esto se debe a que los perfiles de generación y consumo no son iguales, lo que es una característica inherente a todas las fuentes renovables, ya que sólo se genera en la medida que el recurso esté disponible, en este caso el sol”, explica Cortés.

Orgánicos y sustentables

Decidieron optar por las energías renovables por distintas razones. La principal, para ser consecuentes con su filosofía de “orgánicos”, además de reducir su huella de carbono, bajar los costos de energía, la dependencia de una distribuidora eléctrica, así como conocer la proyección de los costos energéticos de sus procesos en el largo plazo.

Se trata de Orgánicos Brita, empresa dedicada al cultivo orgánico de todo tipo de frutos, que luego procesa en forma amigable con el medioambiente. Como resultado se obtienen frutos frescos, congelados y deshidratados, mermeladas, jugos y productos de repostería y pastelería, que se comercializan en tiendas de Chile y el extranjero.

Es por esto que a través del Fondo de Innovación Agraria (FIA) y de manera particular, instalaron 38 paneles fotovoltaicos con una potencia de 260 W cada uno, con inversores conectados a la red (on grid).

Si bien la instalación fue rápida y demoró no más de una semana, Ricardo Eller, dueño de la empresa, cuenta que no todo fue tan fácil. “Bastante engorrosos resultaron ser los trámites para cumplir con la Ley 20.571 (Ley de Generación Distribuida o Net Billing), con la aprobación de la SEC y la compañía distribuidora de electricidad, ya que no había experiencia previa”. Pero a pesar de esto, en enero de este año comenzaron a utilizar los paneles y se convirtieron en generadores de energía.

Así, lograron reducir la cuenta de electricidad en un 70%, y gracias al apoyo del FIA, el proyecto se amortiza en cuatro años, aproximadamente.

“En nuestros procesos utilizamos principalmente energía solar, tanto para calentar agua en forma directa así como para la generación de energía eléctrica. Este es un tema importante para nosotros, ya que permite no sólo evitar las emisiones de CO2 y así reducir nuestra huella de carbono, sino también reducir considerablemente nuestros costos de energía y conocer su proyección en el largo plazo”, cuenta Eller. “Veo interesantes beneficios medioambientales gracias a la reducción de nuestra huella de carbono, y de imagen para nuestros clientes y comunidad”, agrega.

Hogar de ancianos geotérmico

El Hogar de Ancianos Hermanitas de los Pobres, de la ciudad de Concepción, climatiza con geotermia sus casi 10.000 metros cuadrados de instalaciones desde hace más de un año. La institución, que alberga a 87 ancianos, además utiliza energía solar térmica para calentar el agua que emplean. Al optar por energías renovables, el hogar ahorra anualmente entre un 35% y 40% en costos de electricidad.

El sistema geotérmico consiste en 200 sondas 24 metros bajo tierra, y el solar térmico logra calentar hasta 8.000 litros de agua. El ingeniero del edificio, Juan Santamaría, afirma que “la geotermia es muy estable, puede haber dos grados bajo cero, y el sistema siempre tendrá el agua a 15 grados”.

Ambos sistemas tuvieron un costo de $ 140 millones y se espera el retorno en dos o tres años. “Yo opté por las renovables porque son el futuro”, asegura Santamaría.

Hotel autosustentable

Gracias a la energía solar térmica y la geotermia, el Hotel Quelén ha logrado reducir sus costos. La calefacción de los 420 metros cuadrados del hotel se realiza con geotermia, y el agua caliente sanitaria, que necesitan para la piscina, lavandería y los baños, se obtiene gracias a energía solar térmica.

“Nosotros gastábamos $ 700.000 mensuales en petróleo al año, por lo que necesitábamos tener una energía de menor costo y vimos la geotermia y la energía solar como una gran alternativa”, cuenta Pedro Durán, gerente del hotel.

Hasta un 50% de ahorro en electricidad logra el hotel gracias a estas tecnologías sustentables, y el propietario, Pedro Durán, espera que la inversión inicial, de $ 30 millones en geotermia y $ 12 millones en el sistema solar térmico, se recupere en dos años, aproximadamente.

Sercotec, a través del gobierno regional, aportó en el financiamiento del sistema geotérmico, y con activos fijos de Corfo se financió parte del sistema solar térmico.

Huachipato se viste de verde

Como todo club deportivo, las dependencias de Huachipato están abiertas desde muy temprano en la mañana hasta cerca de la medianoche. Durante todo el día, asisten al lugar alrededor de 1.500 personas, además de los trabajadores y futbolistas que van a diario al club.

Debido a esto, uno de los grandes ítems en sus costos era el gas, por el cual llegaban a gastar alrededor de $ 22 millones anuales. El tema los inquietaba. Por eso empezaron a buscar alternativas que ayudaran a economizar el gasto por agua caliente, que era en lo que más gas utilizaban.

De esta forma llegaron a la energía solar y decidieron instalar placas fotovoltaicas en el techo del club con la empresa EnerSolar, quienes hicieron toda la implementación técnica de los paneles.

“Decidimos optar por energías renovables por un tema de ahorro económico y también porque estaba en boga el tema de las energías limpias. Lo que más nos ayudó fue que la inversión la pagamos en cuotas porque no es barato hacerlo”, cuenta Gonzalo Ramos, ejecutivo del club deportivo. Esta inversión fue de aproximadamente $ 30 millones y la financió completamente el club.

“Nosotros partimos en marzo de 2013 a utilizar los paneles. Hasta ese momento teníamos un gasto anual de $ 22 millones en gas, y hoy eso se redujo a $ 19 millones. Pero lo más importante es que pasamos de utilizar 64 mil litros de gas a 55 mil litros al año. Eso es una baja muy importante”, asegura Ramos.

Además del ahorro económico que ha significado la instalación de estos paneles, desde la corporación cuentan que están teniendo una política “verde”: hoy están cambiando 1.800 tubos fluorescentes por tubos led. “Esto sin duda es una inversión muy grande, pero pagamos cuentas muy grandes por electricidad, entonces el ahorro que nos significará eso es muy importante”, fundamenta Ramos.

“Nos dimos cuenta de que todos estos cambios que estamos haciendo y que haremos en el futuro son una forma de ahorrar, y para hacerlo hay que ser más autosustentables. Queremos economizar lo más posible a través de vías alternativas y no convencionales”, finaliza el ejecutivo.

Catalina Ferrer
Soy consultora en Comunicación Digital. Me he desempeñado como redactora en diversas agencias y medios digitales.
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